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¿Cómo hacer presentaciones exitosas?

No hay fórmulas mágicas para tener una buena exposición, sino una serie de elementos que van a ir mejorando a medida que vayas teniendo más experiencia.

●  La audiencia: Saber de antemano cuál va a ser el tipo de público te va a permitir ajustar el material específicamente para ellos. Para eso, no dejes de preguntarte si ya saben algo sobre lo que vas a hablar, por qué van y qué quieren saber, si son formales o más descontracturados, entre otras cuestiones. 

●  Tu propuesta de valor: Como es el eje central de tu presentación hay que tenerla muy definida desde el principio. Si todavía no sabés cuál va a ser, hacete la siguiente pregunta: si se tuvieran que acordar de una sola cosa sobre tu presentación, ¿cuál sería? Podés pensarla en modo de frase o un mensaje que quieras que se lleven. Este va a ser el motivo por el cual te podrían volver a llamar.

●  Contenido: Es de los elementos más importantes porque es el que más temas hay que tener en cuenta. Definí desde qué es lo que vas a contar hasta cómo va a ser el diseño: la combinación de colores, el tamaño de la letra, la cantidad de texto (¡recomendamos que sea poco y que lo complementes hablando!), qué imágenes y gráficos vas a poner, etc. Este punto es esencial para mantener la atención de tus oyentes.

●  Oratoria: No hay que olvidar que el tono de voz, los gestos y la postura corporal dicen mucho. Practicá frente a un espejo lo que vas a decir teniendo en cuenta las pausas y la velocidad al hablar, el movimiento de las manos y la posición del cuerpo. Cuánto más lo ejercites, más seguro te vas a sentir después.

●  “Call to action”: Si hasta ahora venís bien, es importante no perder la inercia generada. Una vez que comienza a haber entusiasmo, hay que fomentar un camino que vaya hacia la acción. Eso significa definir cuáles son los pasos que quieras que siga el público a futuro.

●  Beneficio: ¿Qué se lleva el público luego de tu presentación? Hay que indicar qué mejoras trae la propuesta: para eso te conviene señalar tres beneficios concretos y específicos. Tiene que existir un antes y un después para ellos.

Plus: Si te interesa conocer la opinión de tu público, al final podrías dejarles una encuesta para que te respondan qué les pareció la presentación y si les sirvió. Si es así, en qué. Si hay críticas, seguramente sean constructivas y te resulten útiles para ir mejorando.